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Autor Tema: Broche protector. ¿Qué opina la Iglesia católica de este tipo de amuletos?  (Leído 1550 veces)
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Iesiaei
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« en: 11 de Agosto de 2010, 03:49:21 »



USO Y ABUSO DE LOS AMULETOS

En griego: phylakterion; amuleta, en latín.

Se trata de objetos en los que se inscriben fórmulas misteriosas y son utilizados por los no creyentes como protección contra varias enfermedades, brujería  y encantamientos. El primer autor que menciona los amuletos (veneficiorum amuleta) es Plinio (XXX, 4, 19). No se tiene certeza acerca del origen de la palabra, pero se cree que viene del árabe "hamala", que significa "portar", ya que los amuletos siempre son portados por alguien. Los pueblos orientales han sido especialmente adictos a las prácticas de superstición, y su absorción en el Imperio Romano ocasionó que el uso de amuletos se generalizara también en Occidente. Siguiendo el ejemplo de Moisés, quien intentó alejar las mentes de los judíos de los emblemas de la superstición a los que se habían acostumbrado en Egipto, a base de substituirlos con signos que elevaran sus espíritus, la Iglesia, si bien prohíbe el uso de amuletos, fomenta la utilización de emblemas que puedan recordar a sus portadores algo de la doctrina cristiana. Así, san Clemente de Alejandría (Paed. III, 3) recomendaba que emblemas tales como el pez, la paloma y el ancla se inscribieran en sellos y anillos. Una medalla de plomo, fechada en el siglo IV, representa a un mártir extendido sobre una parrilla; una del siglo V ó VI  lleva el monograma de Cristo y una Cruz rodeada de letras. Una tercera representa, en una de sus caras, el sacrificio de Abraham y, al reverso, a un padre que ofrece a su hijo ante la confessio de un mártir. El Papa san Gregorio Magno envió a Teodolinda, Reina de Lombardía, con ocasión del nacimiento de su hijo, dos phylacteria, una de las cuales contenía un fragmento de la verdadera Cruz y la otra una frase del Evangelio. La costumbre de portar párrafos de las Sagradas Escrituras a modo de phylacteria ya se menciona en san Jerónimo y san Juan Crisóstomo (San Jerónimo, sobre Mateo 4:24; San Juan Crisóstomo, Homilía sobre Mateo, 73). Fue, sin embargo, a partir del siglo IV, cuando el favor imperial atrajo a grandes masas a la Iglesia,  que el uso de emblemas sagrados como si fueran amuletos se convirtió en un problema muy grande, y la autoridad eclesiástica hubo de lanzar amenazas contra ese vicio. El Concilio de Laodicea (parte posterior del siglo IV) prohibió que los eclesiásticos elaboraran amuletos y castigó con excomunión a quien los portase (canon 36). San Juan Crisóstomo, predicando en Antioquia, denunció los amuletos, comunes entre los miembros de sus comunidades, como una especie de idolatría. San  Agustín también puso en evidencia a los numerosos charlatanes que vendían encantamientos, y una recopilación de cánones elaborada por san Cesáreo de Arles (+  542), de los cuales un tiempo se pensó que eran los del IV Concilio de Cartago, imponían la pena de excomunión a quien fomentara la adivinación (canon 89; Cfr. Hefele, Conciliengesch., II, 76). De uno de los sermones (P.L. XXXIX, 2272) de san Cesáreo se puede saber que la venta de amuletos era una profesión común. Había un amuleto para cada enfermedad. Esas y otras prácticas similares sobrevivieron en cierta medida, en una forma o en otra, hasta el Medievo, y su eliminación siempre ha constituido una tarea difícil para la Iglesia. El amuleto cristiano más antiguo que se conoce, originario de Beirut, se cree que es del siglo II. Está elaborado en oro y tiene un anillo con el cual se colgaba al cuello. La inscripción que se lee en él, de un interés especial, dice: "Te exorcizo, Satanás (Oh, Cruz, purifícame) en el nombre del Dios vivo, para que nunca abandones tu morada.  Pronunciado en la casa de ella a quien he ungido". Leclercq ve en esa invocación pruebas "(1) del poder del signo de la Cruz para ahuyentar al demonio, (2) de la administración del sacramento de la extremaunción, (3) y del uso de exorcismos", de cuyas fórmulas es un ejemplo. Un amuleto cristiano favorito del Oriente en los siglos IV y V llevaba en una cara la imagen de Alejandro Magno. San Juan Crisóstomo, en una de sus instrucciones antioquenas (Ad Illumin. Cat. II,5), censura el uso, por parte de los cristianos, de amuletos con la efigie del conquistador macedonio. Varios amuletos de este tipo, pertenecientes al Gabinete de Medallas de París, muestran en una cara a Alejandro personificando a Hércules y, en la otra, una burra con su pollino, un escorpión y el nombre de Jesucristo. Un amuleto de la colección de la Biblioteca Vaticana, conteniendo la efigie de Alejandro, tiene al reverso el monograma de Nuestro Señor. También se enterraban junto a los muertos clavos mágicos que contenían inscripciones. Uno de ellos, de uso entre los cristianos, muestra la leyenda: "ter dico, ter incanto, in signu Deo et signu Salomonis et signu de nostra Art(e)mix" ( tres veces digo,  tres veces encanto, en la señal de Dios, en la señal de Salomón y en la señal de nuestra Artemisa". Los gnósticos eran particularmente afectos a usar amuletos. En ellos, los nombres más frecuentemente utilizados son: Adonai, Sabaoth, Jao, Rafael, Souriel (Uriel) y Gabriel.

Los amuletos y todo tipo de artefactos dedicados a la brujería, adivinación y artes semejantes continúan afectando la vida cristiana de muchos fieles en pleno siglo XXI, debido en gran parte a su falta de formación religiosa. En Europa y América del Norte las brujas y los artículos que van relacionados con sus aquelarres y sesiones son muy populares; en Latinoamérica y África es particularmente notable este fenómeno de la práctica de ritos paganos, y la utilización de amuletos y otros objetos. Hasta hay anuncios televisivos ofreciendo tales objetos. La doctrina de la Iglesia continúa invariable respecto a su oposición a la utilización de los amuletos.

Los números 2110 y siguientes del Nuevo Catecismo de la Iglesia Católica, de 1992 , explican las razones de esta oposición.

Bibliografía
LECLERCQ en Dict. darch. chrét. (Paris, 1905), I, 1783-1859; KRAUS, Realencyklopädie (Friburgo, 1882), I, 49-51; PLUMPTRE en Dict. Christ. Antiq. (Londres, 1875), I, 78, ss.; Realencyklopädie für prot. Theologie u. Kirche (Leipzig, 1896), 1, 467-476. Catecismo de la Iglesia Católica, nums. 2110 ss.

Escrito por Maurice M. Hassett.
Transcrito por W.S. French, Jr.
Traducido por Javier Algara Cossío

« Última modificación: 11 de Agosto de 2010, 03:49:59 por Iesiaei » En línea

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« Respuesta #1 en: 13 de Agosto de 2010, 09:22:23 »



El amuleto del broche protector se sigue repartiendo pues señores, que nadie se quede sin la protección de este amuleto UUUffff, quien no lo tenga no llegará al cielo, se condenará 102.  ¿Alguien tendrá la oportunidad de llevarle uno a nuestro Santo Padre Benedicto XVI?  Dios mío, me da lastima que el Santo Padre se quede sin esta protección y Dios no pueda cumplir su promesa ... "estaré con ustedes hasta el fin..."  A ver a ver, si los obispos  llegan al pozo este cuarto domingo, pues aquí nos quedaremos sin "pastores"

 Cuidado con los lobos vestidos de ovejas...

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Thot
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« Respuesta #2 en: 14 de Agosto de 2010, 03:28:07 »




Del “broche protector” pocero hay varias cosas que decir:

1.   Que todo esto salió fruto de unas reuniones donde el liderato del grupo se cuestionaba cuál era la mejor manera para atraer y enajenar a la gente del pueblo, se preguntaban que cosa durante la visita de la imagen de la Virgen a las casas, podía la pretendida “devoción de la virgen del pozo” ofrecer para que la gente se sintiera atraída y así contribuyera a la misión con trabajo o dinero (que dizque para la Virgen claro esta).


2.   Concluyeron que el ofrecimiento a la gente debería de ser “protección”. Así que ahora le añadían otro invento más a la pretendida devoción del pozo y que mejor que dar a conocer la nueva idea, poniendo palabras en boca de la Virgen María a través de sus mensajes, como lo han hecho siempre. Y así salió por arte de magia “El sexto mensaje” ofreciendo protección a través de un amuleto, una mezcla perfecta para la gente sencilla del pueblo: una devoción milagrera y una especie de amuleto de la suerte.

3.   Desde luego si enfrentamos a esto ante las preguntas más obvias, saltarán a la vista las incongruencias e inconsistencias como:

  a)   Antes del broche ¿Nadie estaba protegido contra el viento, el agua, la tierra y el fuego?

  b)   Después del broche: ¿Estadísticamente los miembros de la entidad sectaria así como los devotos frutos de la propaganda que hacen los denominados promulgadores, han experimentado una baja en accidentes? ¿Ya no hay enfermos? ¿Ya no ha habido oscuridad y desesperanza porque tienen que abandonar sus familias e irse a hacer cuestaciones callejeras?

  c)   Entonces según esta secta de la Virgen del pozo, ¿Quiere decir que el resto de millones de personas en el mundo no tienen esta protección de parte de Dios y la Virgen María? Pues no portan el broche.

4.   Curiosamente, nunca en la entidad sectaria de la Virgen del pozo se mencionaba a la Sma. Trinidad y ahora de repente con exageración, se nombra a la Sma. Trinidad ¿Por qué antes no, y ahora sí? Pareciera ser que estas personas encargadas de todo este engaño, le van inventando conforme se van dando cuenta de sus lagunas y de sus metidas de pata. Cumpliéndose aquello de: Una mentira, arrastra a hacer más mentiras.


5.   Todos sabemos que en el grupo pocero “el broche” significa ser parte de la “nueva estirpe” un concepto exclusivista y salvacionista clásico de los grupos sectarios mesiánicos. Pertenecer al broche de la Virgen del pozo, significa pertenecer a una elite, de predestinados, de elegidos, ellos forman la comunidad sectaria y eso significa estar de acuerdo con el endoctrinamiento del grupo (el "mensaje" o la "formación" en su jerga). Se disfrazan bajo conceptos como “Una nueva generación de cristianos VERDADEROS hombres y mujeres que ponen a Dios como prioridad en sus vidas” (Dando implícitamente a entender que los cristianos que no pertenecen al grupo del pozo no son cristianos verdaderos).

Según el grupo del pozo, todos los que pertenezcan al “broche” tendrán la posibilidad de ser salvados después de un día donde amanecerá todo anaranjado y la humanidad entera se convertirá en monstruos y después las pocas personas que habiten la tierra serán entrenados por la secta pocera en la vivencia actual de los “promulgadores”. O miembros jurados a la secta. Que no es otra cosa que un entrenamiento para alcanzar la inmortalidad o “plenitud” en la jerga del grupo. Desde luego esto es información secreta dentro del grupo y hacia fuera ellos tratan de disfrazar o empatar o revolver todo esto con términos inocentes cristianos como vivencia de virtudes y frecuencia de sacramentos, rezo del rosario, etc. Para que así se vele y no quede bien en claro las intenciones locas y mesiánicas del grupo.


6.   Ninguna de las oraciones que el grupo inventa, tiene Nehil Obstat, ni Imprimatur, es decir no tienen aprobación eclesiástica. No tienen aprobación de  la Iglesia Católica.

7.   Es práctica común en el grupo del pozo hacerse pasar como una nueva cofradía u orden religiosa y pone de pretexto que solo copia, lo mismo que hacen esas órdenes.

  a)   Habría que recordarle al grupo pocero que esas ordenes Dominicos, Franciscanos, Agustinos y Carmelitas tienen siglos. Y sus tradiciones datan de entonces. Y están en comunión con la Iglesia católica y ni ahora, ni en sus inicios, estuvieron excomulgados, como requisito para ser lo que son ahora. Sus prácticas y estatutos son congruentes con su obrar. No hay agendas escondidas, ni procedimientos de crecimiento espiritual que escondan conocimientos ocultos y confidenciales como si lo hay en la secta de la Purísima del Pozo.

  b)   Los signos externos (hábitos, escapularios, casullas y ese tipo de ornamentas religiosas) no corresponde a los laicos decidir que se les antoja y que no. Existe dentro de la Iglesia Católica una pastoral liturgica. Aunque los líderes del grupo pocero aleguen y juren que el amuleto en cuestión, es "solo una muestra de su amor a María y a Dios", no nos hagamos tontos, el broche de la Virgen del pozo es un signo de pertenencia al grupo del pozo. Además de que en su “sexto mensaje” están siendo explícitos y dicen, que es una garantía de protección, lo que lo convierte estrictamente en amuleto y nada tiene que ver con estar simplemente copiando el concepto del escapulario católico.

Se sabe que los miembros de la entidad sectaria dicen que “es un privilegio inmerecido el pertenecer al broche de la purísima del pozo”. Así como siempre hemos tenido conocimiento de frases como “gracias madre por el privilegio... prometo hacerme digno caminando hacia la entrega” (hacia la secta). Frases  como: “La Iglesia Católica tiene la verdad de salvación, pero, la misión de la Virgen del pozo, tiene la verdad absoluta”. Todo esto nos hace recapacitar de sobra que lo que tenemos como fundamento del grupo que dirige Juan Angel Collado Pinto son conceptos sectarios, totalitarios y mesiánicos.

Grupo de jovencitas bailando con velos -como según Juan Angel Collado dice, las doncellas bailaban hace miles de años en los inicios de su secta- como parte de la ceremonia del rito de imposición del "escudo protector" (El broche de forma romboidal) durante las celebraciones del 57 aniversario de las supuestas apariciones de la Virgen María a Juan Angel Collado.



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La verdad os hará libres.

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