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Autor Tema: El arte de hacer preguntas esenciales  (Leído 373 veces)
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caballeroblanco
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« en: 17 de Marzo de 2017, 11:22:02 »



La Dra Linda elder y el Dr. Richard Paul, ambos psicólogos educativos y prominentes autores de muchos libros relacionados con el pensamiento crítico referentes en la materia, y miembros de la organización para Pensamiento Crítico (http://www.criticalthinking.org), en su libro "El Arte de formular preguntas Esenciales" (2002, Foundation for Critical thinking), nos dan una pequeña guía muy interesante acerca de lo importante es que desde niños formemos a las personas enla habilidad de hacer preguntas inteligentes y esenciales.

Según los autores, la importancia de hacer preguntas de fondo es esencial para el crecimiento en cualquier aspecto, ya sea personal, profesional y espiritual. Las preguntas esenciales promueven respuestas que generan avances significativos en cómo comprendemos el mundo que nos rodea, y han sido claves para el desarrollo de disciplinas como la ciencia, la tecnología y áreas como la matemática, física, química y biología.

Uno de los más grandes problemas de los grupos que utilizan el control mental destructivo es, precisamente, la intención inequívoca de su doctrina el evitar a toda costa formular preguntas esenciales o analíticas acerca de su validez. Los grupos destructivos basan sus posturas en las siguientes frases:

1. "A Dios no lo puedes entender con la razón, sino con la fe y el corazón"
2. "La doctrina es perfecta porque viene de Dios, por tanto no hay nada que cuestionar, sólo obedecer"
3. "El juicio crítico lleva a la perdición de la almas porque anima la desunión y la confusión"
4. "El que obedece, nunca se equivoca"

Como vemos, cada una de estas frases utilizadas frecuentemente por los grupos destructivos buscan en su origen evitar a toda costa las preguntas, cuestionamientos o críticas, ya sea hacia el grupo, sus integrantes o sus orígenes. La justificación de que no puedes utilizar el pensamiento para entender a Dios es no sólo inverosímil sino tramposo. La justificación del argumento que hacen es que "los pensamientos de Dios son insondables" (tomado de la cita bíblica de la carta a los Romanos: “¡Oh profundidad de las riquezas, de la sabiduría y del conocimiento de Dios! ¡Cuán incomprensibles son sus juicios e inescrutables sus caminos!” (Romanos 11:33)), que si bien atribuye a Dios un conocimiento general superior al de cualquier ser humano, NO INVALIDA per se la capacidad del ser humano de comprender una gran cantidad de cosas acerca, incluso, de Dios y de sí mismo. Más bien se utiliza la frase como una interrupción del pensamiento para evitar cuestionamientos incómodos o poco comprendidos.

Lo mismo podríamos opinar acerca de la frase "La doctrina es perfecta porque viene de Dios, por tanto no hay nada que cuestionar, sólo obedecer". Si bien otorgamos a Dios la perfección de las ideas, nosotros como seres humanos NO SOMOS PERFECTOS. Vale pues, decir que la interpretación de la doctrina se basa en criterios humanos, que son perfectibles, y que por tanto es totalmente válido cuestionarse, desde muchos puntos de vista, si lo que entendemos como doctrina está siendo interpretado de la manera correcta, y es imposible obedecer ciegamente una doctrina porque "el líder lo dice". A este respecto añado, la Iglesia Católica respecto a la doctrina de la Iglesia nos tiene una ventaja de 2000+ años (hbalando del tiempo que tiene la Iglesia como organización, y eso sin añadir el tiempo anterior de experiencia de los antiguos judíos) y aún tiene muchas "zonas grises" en su conocimiento de la doctrina. Por lo tanto, todo grupo que esgrime tener una "verdad absoluta" revelada únicamente hace menos de 50, 100 o incluso 200 años, no tiene ninguna oportunidad de tener el vasto conocimiento que la Iglesia posee acerca de las verdades del evangelio de Jesús (que dicho sea de paso, quien compiló lo que conocemos como revelación es, precisamente, la Iglesia). Por tanto, quien exige obediencia bajo estos términos debe ser visto, de menos, con una ceja arriba y con ojos de incredulidad por su pretensión.

Con respecto al tercer postulado: "El juicio crítico lleva a la perdición de la almas porque anima la desunión y la confusión". Esta falacia asume que el resultado de la crítica es siempre de efecto negativo, y que no lleva a comprender mejor una acción o situación señalada sino que por el contrario, afecta la relación interna del grupo y mueve a los adeptos a hacer cuestionamientos "desviados" según qué entiende el interlocutor por ello.

La realidad es que, cuando cuestionas, pones en aprietos a aquellos líderes sectarios que pretenden no responder preguntas válidas con diversos fines, como por ejemplo:

1. Dejar en evidencia la ignorancia del líder acerca de la doctrina o su particular interpretación de la misma, evitando dar argumentos sólidos a sus postulados.
2. Evitar contestar preguntas que puedan ocasionar que los adeptos cuestionen sus motivos para pertenecer al grupo.
3. Conseguir ventajas indebidas a través de atribuirse conocimientos que no están al alcance de cualquiera dentro del grupo.
4. Engañar a las personas acerca de determinados puntos controversiales o mentirosos de sus postulados.

Es obvio que Dios nos dió una inteligencia, y esta debe utilizarse. Contrario a lo que sostienen muchos de estos líderes sectarios, "pensar de más" no te hará perder tu alma, sino replantearte tus propios motivos, espiritualidad y creencia, e incluso, reafirmar de mejor manera tus posiciones, lo cual es muy beneficioso porque podrías convencer a más personas si tú tienes argumentos sólidos de tu creencia. Pero también, es necesario decirlo, pondrá a prueba la validez de tus creencias y deberás aceptar con honestidad intelectual si lo que crees es correcto o no, y si ello deriva en que dejes de creer en lo que la secta te propone, pues tendrás que optar por lo que tu conciencia dicta.

Este punto se vuelve muy difícil en las sectas, como la misión, en las que juras un compromiso vitalicio. Te cercenan la libertad y te abren un dilema moral muy fuerte: o crees sin cuestionar para evitar cualquier conflicto con tu compromiso personal, o bien traicionas los postulados del grupo por seguir tu conciencia. Es una situación injusta y de la que se valen las sectas para evitar que te vayas. Precisamente esa es la razón de que te induzcan a comprometerte de esa manera con el grupo.

Por último, este clásico: "El que obedece, nunca se equivoca". Aqui la pregunta que salta de brote es: ¿Obeder a quien? ¿A Dios? ¿A un hombre?. Porque normalmente en los grupos sectarios, el postulado es: "Obedece al líder/gurú/Padre porque él tiene el conocimiento de Dios que le ha sido revelado, por ello lo que te dice no puede estar equivocado". Una falacia circular (El sabe porque recibió su conocimiento del maestro, por tanto él es perfecto porque recibió su conocimiento del maestro...) que no explica realmente por qué si obedezco lo que me dice la persona no voy a cometer errores, y que por otro lado habilita al que manda a poderte dar instrucciones que pudieran ser inmorales o ilícitas, y que tú no puedas ponerles freno. Eso es lo que se induce de la obediencia ciega: la posibilidad de obedecer caprichos en lugar de acciones bien intencionadas.

[continuará]

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caballeroblanco
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« Respuesta #1 en: 06 de Abril de 2017, 07:29:59 »



Cuando realizamos preguntas acerca de algo, nuestro cerebro ocupa las preguntas y respuestas para dar validez a nuestros pensamientos. Es así como formamos el criterio y nuestra personalidad, y se afianzan nuestras creencias a partir de lo que descubrimos al analizar cada situación o información que tenemos.

Cuando se nos presenta un conocimiento nuevo por parte de otra persona, debemos empezar analizando lo básico:

1. ¿Qué es lo que se pretende que aprendamos con la información proporcionada?
2. ¿Quién es la persona que nos trasnmite la información? ¿Cuál es la motivación de dicha persona por proporcionarme dicha información? ¿Cuales son sus credenciales?
3. ¿Qué se espera de nosotros al momento de recibir la información? ¿Se desea que analicemos la información recibida? ¿O se espera que se acepte sin más?
4. ¿Existe una agenda, política o ideología detrás de la información? ¿Cómo influye en mi y en los demás lo que están tratando de darme a conocer? ¿Existen motivaciones ocultas en lo que me dicen?
5. ¿La información es imparcial? ¿Es científicamente comprobable? Si es un tópico no científico, ¿existen opiniones contrastadas en la información que me proporcionan, o por el contrario, la información fué filtrada previamente descartando las opiniones no favorables a la idea o postura?
6. ¿El interlocutor intenta evadir las preguntas incómodas o no favorables a la idea que presenta? ¿Da argumentos sólidos a sus postulados? ¿O por el contrario, intenta desviar la atención, negar fervientemente una imprecisión o información dudosa, o ataca directamente las contradicciones?
7. ¿La información recibida es de acceso universal? ¿Existe una cuota, pre requisito o algún tipo de iniciación para recibirla?
8. ¿La información se sostiene en ideas previas que debes aceptar para poder comprenderla? ¿Las ideas que sostienen la información son también contrastadas o existen fallas en las ideas previas que harían que la nueva información careciera de sentido si no se aceptan?

Como vemos, si nos hacemos las preguntas escenciales a tiempo, podemos evitar muchas veces que nos llenen de información falsa o tramposa que después nos encerrará en una prisión mental y emocional de la que es muy difícil salir.

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