Al fin entendí el mensaje de Juan Angel Collado Pinto, sobre "los oscuros"... Aqui este formacion pastoral del obispo a sus fieles
http://arquidiocesisdeyucatan.com.mx/news/instruccion_episcopal_sobre_la_devocion_mariana/2011-03-31-795 (si hay alguna duda aqui la pagina oficial...)
INSTRUCCIÓN EPISCOPAL SOBRE LA DEVOCIÓN MARIANA
10:11 Am
ARQUIDIÓCESIS DE YUCATÁN
INSTRUCCIÓN EPISCOPAL
SOBRE LA DEVOCIÓN MARIANA
En la escuela de María…
I. INTRODUCCIÓN
1. La Virgen María encarna plenamente la humanidad que vive en la esperanza basada en la fe en el Dios vivo. Ella es la Virgen del Adviento: está bien arraigada en el presente, en el "hoy” de la salvación; en su corazón recoge todas las promesas pasadas; y se extienden al cumplimiento futuro. Introduzcámonos en su escuela, para entrar de verdad en este tiempo de gracia y acoger, con alegría y responsabilidad, la venida de Dios a nuestra historia personal y social". (Benedicto XVI, Alocución durante el Ángelus, 29 de noviembre de 2010)
2. Para los católicos, la devoción a la Santísima Virgen María es la mejor escuela. En las diversas prácticas piadosas en las que se expresa, podemos vivir un aprendizaje constante de fe en Jesucristo, de esperanza en sus promesas y de amor a Dios y al prójimo.
3. Esta Instrucción lleva el deseo de clarificar para todos los fieles de nuestra querida Iglesia Particular de Yucatán, la importancia y el sentido auténtico de la devoción a la Santísima Virgen María.
II. CONSIDERACIONES DOCTRINALES
4. "La fe en Dios amor y la tradición católica en la vida y cultura de nuestros pueblos son sus mayores riquezas. Se manifiesta en la fe madura de muchos bautizados y en la piedad popular que expresa el amor a Cristo sufriente, el Dios de la compasión, del perdón y la reconciliación (…), –el amor al Señor presente en la Eucaristía (…), –el Dios cercano a los pobres y a los que sufren, –la profunda devoción a la Santísima Virgen de Guadalupe, de Aparecida o de las diversas advocaciones nacionales y locales”… Por eso, el Santo Padre nos responsabilizó más aún, como Iglesia, en "la gran tarea de custodiar y alimentar la fe del pueblo de Dios” (Aparecida No. 7).
5. "Alabamos al Señor Jesús por el regalo de su Madre Santísima, Madre de Dios y Madre de la Iglesia en América Latina y El Caribe, estrella de la evangelización renovada, primera discípula y gran misionera de nuestros pueblos”. (Aparecida No. 25).
6. "Conocemos, en nuestra cultura latinoamericana y caribeña, el papel tan noble y orientador que ha jugado la religiosidad popular, especialmente la devoción mariana, que ha contribuido a hacernos más conscientes de nuestra común condición de hijos de Dios y de nuestra común dignidad ante sus ojos, no obstante las diferencias sociales, étnicas o de cualquier otro tipo”. (Aparecida No. 37).
7. "Lo que hoy día está en juego no es esa diversidad, que los medios de información tienen la capacidad de individualizar y registrar. Lo que se echa de menos es más bien la posibilidad de que esta diversidad pueda converger en una síntesis, que, envolviendo la variedad de sentidos, sea capaz de proyectarla en un destino histórico común. En esto reside el valor incomparable del talante mariano de nuestra religiosidad popular, que, bajo distintas advocaciones, ha sido capaz de fundir las historias latinoamericanas diversas en una historia compartida: aquella que conduce hacia Cristo, Señor de la vida, en quien se realiza la más alta dignidad de nuestra vocación humana". (Aparecida No. 43).
8. El Magisterio de la Iglesia nos ofrece directrices claras para orientar la devoción a la Santísima Virgen María. La Constitución Lumen Gentium del Concilio Vaticano II enseña al respecto que "…la verdadera devoción no consiste ni en un sentimentalismo estéril y transitorio ni en una vana credulidad, sino que procede de la fe auténtica, que nos induce a reconocer la excelencia de la Madre de Dios, que nos impulsa a un amor filial hacia nuestra Madre y a la imitación de sus virtudes.”
9. El papa Paulo VI, en su exhortación apostólica Marialis Cultus, nos recuerda el lugar que la devoción mariana tiene en el misterio de la salvación: "Ante todo, es sumamente conveniente que los ejercicios de piedad a la Virgen María expresen claramente la nota trinitaria y cristológica que les es intrínseca y esencial. En efecto, el culto cristiano es por su naturaleza culto al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo o, como se dice en la Liturgia, al Padre por Cristo en el Espíritu.
10. Para la Marialis Cultus la liturgia es el lugar donde la presencia de María aparece ubicada en el lugar que le corresponde en el misterio de la salvación cuya plenitud está en su Hijo Jesucristo. Las devociones particulares, desvinculadas del misterio de la salvación que celebra la liturgia son, por su propia naturaleza, fragmentarias y corren el riesgo de caer en desviaciones.
11. Respecto a las agrupaciones que se han ido formando en torno a las diversas devociones, vale la pena recordar que el Código de Derecho Canónico establece que "Los fieles tienen derecho a tributar culto a Dios según las normas del propio rito aprobado por los legítimos Pastores de la Iglesia, y a practicar su propia forma de vida espiritual, siempre que sea conforme con la doctrina de la Iglesia” (C. 214). Además, la legislación de la Iglesia reconoce "el derecho de promover y sostener la acción apostólica también con sus propias iniciativas, cada uno según su estado y condición; pero ninguna iniciativa se atribuya el nombre de católica sin contar con el consentimiento de la autoridad eclesiástica competente” (C. 216).
12. Más recientemente, el "Directorio sobre la Piedad Popular y la Liturgia”, publicado por la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos en 2002, puntualiza que "La directriz fundamental del Magisterio, respecto a los ejercicios de piedad, es que se puedan reconducir al ‘cauce del único culto que justa y merecidamente se llama cristiano, porque en Cristo tiene su origen y eficacia, en Cristo halla plena expresión y por medio de Cristo conduce en el Espíritu al Padre’. Esto significa que los ejercicios de piedad marianos, aunque no todos del mismo modo y en la misma medida, deben”:
1) expresar la dimensión trinitaria que distingue y caracteriza el culto al Dios de la revelación neotestamentaria, el Padre, el Hijo y el Espíritu; la dimensión cristológica, que subraya la única y necesaria mediación de Cristo; la dimensión pneumatológica, porque toda auténtica expresión de piedad viene del Espíritu y en el Espíritu se consuma;
2) el carácter eclesial, por el que los bautizados, al constituir el pueblo santo de Dios, rezan reunidos en el nombre del Señor (cfr. Mt 18,20) y en el espacio vital de la Comunión de los Santos”;
3) recurrir de manera continua a la sagrada Escritura, entendida en el sentido de la sagrada Tradición; no descuidar, manteniendo íntegra la confesión de fe de la Iglesia, las exigencias del movimiento ecuménico; considerar los aspectos antropológicos de las expresiones cultuales, de manera que reflejen una visión adecuada del hombre y respondan a sus exigencias; hacer patente la tensión escatológica, elemento esencial del mensaje cristiano; explicitar el compromiso misionero y el deber de dar testimonio, que son una obligación de los discípulos del Señor”.
13. "El Magisterio de la Iglesia reconoce que las devociones necesitan ser revisadas… Así resulta que las formas en que se manifiesta dicha piedad, sujetas al desgaste del tiempo, parecen necesitar una renovación que permita sustituir en ellas los elementos caducos, dar valor a los perennes e incorporar los nuevos datos doctrinales adquiridos por la reflexión teológica y propuestos por el magisterio eclesiástico. Esto muestra la necesidad de que las Conferencias Episcopales, las Iglesias locales, las familias religiosas y las comunidades de fieles favorezcan una genuina actividad creadora y, al mismo tiempo, procedan a una diligente revisión de los ejercicios de piedad a la Virgen; revisión que queríamos fuese respetuosa para con la sana tradición y estuviera abierta a recoger las legítimas aspiraciones de los hombres de nuestro tiempo”.
14. "…Los Pastores deben prestar atención a los ejercicios de piedad marianos, dada su importancia; por una parte, son fruto y expresión de la piedad mariana de un pueblo o de una comunidad de fieles, por otra, a veces, son causa y factor no secundario de la "fisonomía mariana" de los fieles, del "estilo" que adquiere la piedad de los fieles para con la Virgen Santísima.
15. "En las últimas décadas, varias asociaciones y movimientos apostólicos laicales han desarrollado un fuerte protagonismo. Por ello, un adecuado discernimiento, animación, coordinación y conducción pastoral, sobre todo de parte de los sucesores de los Apóstoles, contribuirá a ordenar este don para la edificación de la única Iglesia”. (APARECIDA No. 214).
III. NUESTRA REALIDAD
16. Hoy observamos en nuestra Iglesia Particular de Yucatán, varias corrientes que, partiendo de supuestas apariciones y mensajes de la Santísima Virgen, proponen formas nuevas de devoción, desligándose de las tradicionales, más que intentando una renovación de éstas.
17. La revisión, por parte de la Iglesia, de la autenticidad de una Aparición de la Santísima Virgen a uno o varios videntes y los mensajes que se le atribuyen, lleva tiempo de investigación, análisis, reflexión y discernimiento, de tal manera, que la aprobación como "revelación privada”, que puede ser aceptada por los fieles, no se realiza de manera inmediata, lo que hace que los relatos de la Aparición, los mensajes y las prácticas devocionales que se anexan, se difundan con más rapidez y tiendan a aceptarse sin la debida aprobación eclesiástica.
18. La Psicología nos advierte de posibles manifestaciones de tipo patológico, –enfermizo-, que se pueden expresar en contexto religioso. Las "visiones, voces interiores, olores, emociones o sentimientos” pueden ser provocados por desarreglos de la psicología personal. De aquí la necesidad de una investigación profesional seria por parte de la Iglesia, antes de dar su aprobación. En el caso de los promotores también, encontramos en ocasiones, signos de estos desequilibrios. De aquí que sea importante señalar un conocimiento para una adecuada coordinación.
19. Por otra parte, el interés por el dinero despierta el afán comercial que, en muchas ocasiones, aprovecha estas circunstancias para promover, junto con la devoción, resultados económicos. Por esto parece necesaria la vigilancia prudente de la autoridad eclesial para evitar posibles abusos.
20. De allí el peligro que representa, para la vida de la comunidad eclesial, la difusión de estas prácticas sin la debida aprobación de la Santa Sede, de las Conferencias Episcopales y de los Obispos en sus Iglesias Particulares.
21. Entre nosotros el ejemplo más claro de estas desviaciones podemos encontrarlo en la difusión de la devoción a la "Virgen del Pozo”, proveniente de Sabana Grande, Puerto Rico. Como hemos indicado oportunamente, hace ya varios años, esta devoción no está aprobada por la Iglesia, ya que así lo ha comunicado la Conferencia Episcopal de Puerto Rico, a quien la Santa Sede encomendó la decisión definitiva sobre esta devoción. Sin embargo, sabemos que, contradiciendo las disposiciones, se sigue promoviendo en Yucatán.
22. El intenso desarrollo de los medios de comunicación ha propiciado que las formas de devoción de una región o de un país se conozcan y difundan en otros, haciendo que la piedad, en especial la mariana, se multiplique en advocaciones y sus devociones anejas. En ocasiones, por su carácter novedoso y llamativo, estas formas de devoción son aceptadas sin el debido discernimiento de su valor teológico y eclesial por quienes no tienen suficiente conocimiento de la Sagrada Escritura y del Magisterio de la Iglesia.
23. En estos últimos años han proliferado grupos que, al interior de la Iglesia Católica, difunden noticias de presuntas apariciones y mensajes de la Santísima Virgen. Esta difusión se realiza por los medios de comunicación (prensa, radio, televisión, internet) y directamente, por creyentes que aceptan convertirse en difusores. Normalmente, ofrecen llevar una imagen de la Virgen a las casas que la acepten para que permanezca allí por algunos días, en los cuales se invita a la familia y a los vecinos a rezar el rosario, a reflexionar algún texto de la Sagrada Escritura y a escuchar los mensajes que la Virgen ha dado a sus videntes. Para esto se prepara un altarcito en la casa donde se coloca la imagen.
24. En algunas reuniones se medita la Biblia y hay signos de compromiso solidario a través de la recolección de despensas para los necesitados pero en la mayoría de los casos se incentiva lo emotivo mediante la promesa de un milagro, especialmente curación de enfermedades, y se percibe cierta tendencia a la búsqueda de "fenómenos extraordinarios”; se promueve el uso de agua bendita para rociar o para repartir entre los concurrentes para beber. De la misma manera se habla de velas, veladoras y vasos de agua. En torno a estos movimientos devocionales ha proliferado la venta de artículos como el agua, aceite, velas, medallas, imágenes, etc. No tienen vinculación con la liturgia ni con el calendario de celebraciones de la Iglesia. Sus reuniones se dan en cualquier época del año y a veces de manera paralela a las convocaciones parroquiales.
25. Se puede señalar algunos rasgos comunes: 1) no tienen conexión, aprobación oficial ni vinculación con la parroquia; 2) predomina lo devocional; 3) escasa o nula referencia a la Sagrada Escritura; 4) omiten el compromiso apostólico; 5) insisten en lo económico, 5) manifiestan desinterés por las actividades de la Diócesis, y 6) propician la fragmentación de la unidad eclesial.
26. Por otra parte, hay devociones que todavía están en estudio por parte de la Santa Sede y no han sido aprobadas: En este caso se encuentra la "Virgen de Medugorie”, cuya difusión, sobre todo en la Ciudad de Mérida, realizan cada vez más grupos. En este caso, sin pronunciarnos sobre la autenticidad de las apariciones y de los mensajes, como no lo hace todavía la Santa Sede, sí señalamos un hecho que no nos parece manifestación positiva para la vida de los cristianos y de la Iglesia de Yucatán: Hay varios grupos porque han surgido diferencias y conflictos entre las personas responsables, lo que lleva a desagradables contradicciones y confusión de los fieles. Al no tener unidad y una organización adecuada, cada grupo inventa su manera de llevar la devoción y van surgiendo, de personas sin ninguna autoridad para ello, exigencias ascéticas, prácticas cercanas a la magia, promociones comerciales e incluso indicaciones sobre cómo participar en los sacramentos que disienten de la práctica debidamente aprobada por la Liturgia de la Iglesia Católica.
27. Es necesario, sin embargo, distinguir claramente entre la devoción a la Santísima Virgen del Rosario o de la Paz, advocaciones debidamente aprobadas desde hace mucho tiempo, y la promoción de las apariciones y mensajes que hoy se refieren a estas advocaciones.
IV. CONCLUSIÓN
28. Por todo esto, es importante que la legítima autoridad en la Iglesia oriente y modere las citadas prácticas, con prudencia y caridad.
29. Pensando que mucha gente, que ha entrado en contacto con estas devociones, tiene una buena intención y con sencillez acepta lo que enseña el dirigente, no pensamos en una prohibición tajante que pudiera herir los auténticos sentimientos religiosos. Por esto, preferimos dar, como medida precautoria y para indicar el orden debido, las siguientes indicaciones que entrarán en vigor al publicarse la presente:
1¼. Para enseñar una doctrina como doctrina de la Iglesia Católica es necesaria la aprobación de la autoridad competente.
2¼. Cualquier devoción auténtica a la Santísima Virgen María debe promoverse con las características propias de la doctrina de la Iglesia sobre Ella, como aparece en los evangelios. Subrayando su virtud más importante: la escucha y obediencia a la Palabra de Dios.
3¼. La Misa Dominical es la celebración más importante del Pueblo de Dios. Ninguna devoción debe aparecer como supliéndola u obstaculizando la participación de los fieles en ella.
4¼. Desde luego, los Presbíteros y Diáconos del Presbiterio de Yucatán deben ser los primeros en cuidar la unidad y no promover devociones no aprobadas aún por la Iglesia, ni permitir que se realice oficialmente su promoción.
5¼. Cualquier promoción de una devoción a la Santísima Virgen debe llevar a los fieles a una mayor participación en la vida comunitaria de la Parroquia. Por este motivo, es al Párroco a quien corresponde discernir y decidir si acepta o no la promoción que se le ofrece y determinar todos los detalles de dicha promoción.
6¼. Si alguna persona o grupo tuviera interés de promover una devoción específica a la Santísima Virgen debe acudir, en primer lugar, al párroco del territorio donde pretende realizar la promoción, quien habiendo analizado y consultado suficientemente, podrá orientar debidamente y autorizar, con las condiciones que crea convenientes, la práctica y difusión de tal devoción en su territorio parroquial. Se sugiere invitar a la persona o al representante del grupo al consejo parroquial con el fin de que la actividad se integre en la programación parroquial.
7¼. En las apariciones de la Santísima Virgen de Guadalupe en el Tepeyac tenemos un ejemplo concreto del inicio del proceso necesario para la aprobación de una devoción con el envío que Ella misma hace de San Juan Diego a explicar al Obispo, Fray Juan de Zumárraga, su petición. El Obispo pide una prueba y Ella, reconociendo su autoridad para pedirla, envía su Sagrada Imagen impresa en la tilma y las rosas que caen de ella cuando la extiende San Juan Diego ante el Obispo.
8¼. Tanto en la venta de artículos religiosos, como en la recolección de donativos con motivo de la devoción, procúrese evitar toda apariencia de negocio con los bienes espirituales y proporciónese al párroco la información completa y oportuna.
30. Es necesario, en una sociedad como la actual, propensa a la superficialidad y al sentimentalismo, evitar que nuestras devociones propicien estos males. De igual manera, es importante evitar toda confusión que lleve a considerar a las imágenes u objetos de culto como amuletos de la buena suerte o mágicos, propiciando la superstición al atribuirles poderes sobrenaturales.
31. Exhortamos a todos los fieles de la Iglesia de Yucatán a aceptar estas disposiciones que se dan, en primer lugar, con el ánimo de regular las prácticas devocionales para preservar el auténtico culto a la Santísima Virgen María, Madre y Señora nuestra, y cuidar de su debida aplicación; en segundo lugar, pero no menos importante, afirmar la necesaria referencia a la parroquia con el fin de mantener la unidad de la comunidad eclesial. En caso de dudas, les recomendamos consultar con su Párroco.
32. Que el Señor Jesús, que ha querido darnos a María como Madre, bendiga abundantemente sus hogares y les lleve a vivir su fe en adhesión obediente a las disposiciones de la Iglesia.
Mérida, Yucatán, 25 de marzo de 2011, solemnidad de la Encarnación del Hijo de Dios.
+Emilio Carlos Berlie Belaunzarán +José Rafael Palma Capetillo
Arzobispo de Yucatán Obispo Auxiliar de Yucatán



























