Hay varias razones de peso en contra de este grupo sectario llamado la misión de la Virgen del Rosario del Pozo y su particular “devoción” o mejor dicho, su promoción, denominada por ellos: “purísima del pozo”.
Existen casos jurídico-legales en contra del líder: Juan A. Collado.
1. El caso ya esclarecido a favor del Joven Francisco Varela con la orden del Juez de Bayamon en contra de Juan Angel Collado.
2. El caso por adulterio.
3. El caso por abuso sexual, contra 3 mujeres.
Los casos de homicidio imprudencial, aunque no son competencia directa de Juan A. Collado, si debieran de tener como corresponsable a la entidad sectaria, la misión de la Virgen del Rosario del Pozo, puesto que las muertes pudieron ser evitables si las condiciones de trabajo hubieran sido más ecuánimes y prudentes.
La misión debe cuentas por fraude, lo más claro es el caso de “ciudad mística”.
Por estafa, de la mayoría de los miembros de la secta. Así como la pseudo-empresa de “la misión”, True Way productions INC. Que en México trabaja en completa clandestinidad, y que por consiguiente, no ha mostrado durante más de 16 años ninguna declaración de impuestos. Todo esto, sin hacer mención de que la secta se beneficia del trabajo gratuito, de sus agremiados.
La Iglesia católica Puertorriqueña ha dado su fallo. Es la que jurídicamente tiene la potestad de decidir. Quedo claro que el día 14 de Noviembre de 2006, mediante un comunicado que se basa legalmente en documentos de la Sagrada Congregación para la doctrina de la fe, se prohíbe expresamente a este grupo en sus diversas denominaciones continuar.
Los líderes de la secta o “columnas” justifican su desobediencia a todo lo anterior, diciendo que ha habido casos en los que la Iglesia tarda hasta 100 años o más en reconocer algo. Ellos están seguros que forman parte de esos “incomprendidos”.
A lo que habríamos que recalcar, y hacer hincapié, ¿En cuál punto al denunciar a esta secta se está mintiendo? ¿En cuál punto se está siendo injusto? ¿En que punto de la denuncia hay algo más que el resto de la humanidad no puede ver?
Yo he visto –a diferencia de los promulgadores- libremente la página de internet “oficial”, de la misión de la Virgen del Rosario del Pozo. He visto la página del antiguo líder de la misión en México “apocalipsis mariano”, he leído sus libros, conozco “los beepers de Juan” (años 91 al 05), conozco los manuales de preparación para “candidatos a hijos nuevos”, conozco la pseudo-espiritualidad de la misión. Y no hay una justificación para su actuación, ni para su pseudo filosofía, o pseudo “espiritualidad”. Como quieran llamarle.
En los comentarios a los videos de “you tube”, en ACI prensa, en el Blog Juan XXIII, no hay de parte de los miembros de la misión, razones, argumentaciones que validen su posición fuera de una actitud de capricho, de fe ciega, de fanatismo a final de cuentas.
En la “pagina oficial” de la misión, se dan los mensajes de la Virgen, como verdad absoluta, no hay un sometimiento o fe de erratas que diga que dichos mensajes se someten dócilmente al discernimiento de la Iglesia Católica. Sino al contrario. La Iglesia Católica está en entredicho por “boca de SU virgen del pozo”, de falta de virtud y de santidad. Y no pueden ya poner “fe de erratas”, por la simple y sencilla razón de que el grupo, su mensaje y todo lo que se relacione, oficialmente no está considerado católico.
Los mensajes inventados según estas personas por la “Virgen María”, están plagados de imprecisiones, tanto de redacción, como doctrinales ¿Cómo la Virgen se puede equivocar en tantas cosas al escribir?
¿Qué estas personas del pozo, no se dan cuenta que hay personas que con medio centímetro de cerebro les pueden descubrir en su engaño, en su fraude?
Lástima por estas personas que creen que sirven a Dios y a la Virgen a través de este engaño de esta secta misión Virgen del Rosario del Pozo, explotadas por sus líderes y apartados de la Iglesia Católica. Haciendo como que son supercatólicos, cuando en realidad están cometiendo ENGAÑOS, estafas, fraudes, violaciones, dejando a familias desunidas, y dando un antitestimonio de lo que es verdaderamente seguir a Cristo.



























