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Autor Tema: Realidad tras los desastres naturales, aprovechamiento religioso y político  (Leído 313 veces)
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Gilberto
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« en: 04 de Abril de 2011, 04:56:15 »



Así como muchos grupos pseudoreligiosos por ahí que ya ni quiero mencionar,  se aprovechan de los desastres naturales, para manipular al pueblo y lograr devotos, tambien el mundillo político deshonesto, hace su parte y también brinca de contento con estos fenómenos.

Con esto de los desastres, la ganancia principal de los pseudoreligiosos y los pseudopolíticos se llama prácticamente igual: Proselitismo.

Les dejo aquí el primero de dos artículos para reflexionar sobre el tema:
Autor: Juan Miguel Zunzunegui

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TEMPORADA DE DAMINIFICADOS

Juan Miguel Zunzunegui

Se acercan los huracanes, como todos los años desde que terminó la última glaciación hace unos diez mil años, días más días menos. Tanto el Pacífico como el Atlántico comenzarán a lanzar contra México sus depresiones y tormentas tropicales y los temibles vientos huracanados, que con toda seguridad llegarán al nivel 5 y nos arrasarán con ráfagas de 200 kilómetros por hora y algo más.

Los políticos, siempre tan desgastados, tan repudiados y tan urgidos de mendigar un poco de opinión pública favorable; están de plácemes, como cada año. Para ellos no comienza la temporada de huracanes, sino la de damnificados…, y el damnificado es finalmente un maravilloso votante.

Es vital agregar aquí un paréntesis, México es tal vez el país en el que más donativos se piden todos los años para todas las causas, imaginables e inimaginables; y por increíble que parezca el mexicano no se cansa de dar y dar y dar…, como si tuviésemos tanto. Pero más inverosímil aún es que, en el gran país de las donaciones, las fundaciones y las luchas contra la pobreza; se multipliquen dichas organizaciones no lucrativas que lucran a raudales, pero la miseria aumente año tras año. No cabe duda que el mayor patrimonio que tiene México son sus pobres.

En el momento de escribir estas líneas lo hago con una calcomanía de la Cruz Roja en la solapa, único organismo que merece mi confianza y cuenta con mi incondicional donativo año tras año. Pero hay que mocharse con el Teletón, con las fundaciones contra tal o cual enfermedad, con el Kilo de Ayuda, con la educación, y ahora hasta con la virgencita de Distroller M.R, para que PLIS ayude a los niños con cáncer. Paradójicamente no disminuye el cáncer, ni la desnutrición, ni la pobreza, y mucho menos mejora la educación. Lo único que florece son los donativos y las correspondientes deducciones de impuestos…, y los votantes agradecidos.

Ya vienen los huracanes, ya sabemos sus nombres; Alex, Bonnie, Colin y hasta Walter de ser necesario, sabemos también que se espera que unos 3 a 5 sean de magnitud importante; lo que no sabemos aún es cuál nombre será el devastador. Pero qué más da; como cada año se inundará Tabasco, parte de Chiapas, Oaxaca, Veracruz, Quintana Roo. Como cada año, además del Fondo Nacional de Desastres, obtenido de nuestros impuestos, y sin importar el Teletón o nuestros “hermanos Haitianos”, iremos a donar a las sedes de los Estados una serie de cosas que no llegarán a sus destinatarios.

A pocos cientos de kilómetros de donde el agua destruirá todo a su paso, tendremos la tragedia de la sequía, como cada año desde hace décadas, y como siempre, no se hace nada. La verdad es que habría formas de encauzar toda esa agua, de generar ductos, presas, depósitos y hasta grandes sistemas que transportasen al agua que mata en un Estado a otro donde lo que mata es su ausencia; pero claro, esto podría hacerse con grandes obras de ingeniería; costosas, poco visibles y que requieren esfuerzo común de entidades y Federación (y por lo tanto reparto de votantes)…, por eso no se hacen.

A todos los gobernadores les conviene más que año tras año un desastre natural los destruya, que la Federación de fondos, que lleguen toneladas de artículos donados, de los que se desconoce siempre el paradero de la mitad; la mitad entregable, otorgada por el pueblo, sea por impuestos o donativos directos, se coloca en cajas o bolsas con colores partidistas, y así cada año, los gobernadores afectados y otros tantos de esa ralea política que nos “gobierna”, cuyos bienes nunca se ven afectados, además de que tienen de sobra, aprovecharán la ocasión para vestirse de gloria, levantarse el cuello, convertirse en héroes.

Es por eso que un proyecto a largo plazo para prevenir el efecto de los huracanes, y hasta sacarles provecho, simplemente no existe. Los huracanes, y sus cientos de miles de damnificados, son una bendición para el clan político. Así pues, ansiamos ya la temporada de tormentas…, la maravillosa temporada de damnificados, potenciales votantes.
tomado de:
http://www.lacavernadezunzu.com

« Última modificación: 04 de Abril de 2011, 05:18:47 por Gilberto » En línea

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