Elevemos nuestra oracion por nuestros hermanos haitianos que estan pasando por esta situacion tan dificil. Aportemos a esta noble causa para intentar dar alivio a este pueblo que llora y sufre la desvastacion de este terremoto.
Encendamos una vela por las víctimas, que según se estiman pueden ser sobre 100,00 quizas llegue a los 200,00 plus.
Ahora saldrán por ahí los profetas, vociferando, como siempre. Pero mas que vociferar, busquemos hacer acciones que den alivio a nuestros hermanos. Que nuestra ayuda, por ínfima que sea, se canalice correctamente. Nuestra iglesia católica tiene centros de acopio y utilizaran las parroquias para que la ayuda llegue realmente a los necesitados.
Es hora de ser generosos con nuestros hermanos Haitianos que tanto sufren. Recemos por ellos, que su sufrimiento no caiga en terreno seco, mas bien les produzca frutos de eternidad!!



























